Relatos en primera persona sobre tiempos de dictaduras
Por GEH-UTN*
El Grupo de Estudios Históricos de la Universidad Tecnológica Nacional (GEH UTN) está conformado por estudiantes, docentes y graduados. Es un espacio que se propone, a través de relatos, crónicas y documentos, mantener viva la memoria histórica de nuestra universidad. Los miembros del grupo tienen un compromiso político muy grande, y una de sus actividades principales es la de recuperar documentos históricos de gran valor, documentos que fueron ocultados por su contenido político. Actualmente cuentan con más de 1200 documentos recuperados, la gran mayoría perdidos durante el período de dictadura, con el objetivo de visibilizarlos, pero también de repensarlos en el marco político actual.
En esta oportunidad, y en el marco de un nuevo aniversario de la instauración de la dictadura cívico-militar del año 1976, recordarán los violentos años de este período que vivieron en primera persona. Testimonios que generalmente se omiten o se presentan incompletos en los registros oficiales.
Durante los primeros años de la década del 70 la vida democrática de la UTN estaba muy afectada por el golpe militar del año 1966. Con la recuperación de la democracia en el año 1973 se nombraron autoridades interventoras con el objetivo de reestablecer la vida política. Pero al poco tiempo una nueva ola de represión, violencia, secuestros, detenciones, desapariciones y asesinatos sacudió a nuestra universidad, como a buena parte de las instituciones de la sociedad, algo que se terminaría de instalar de manera institucional a partir del 24 de marzo de 1976.
Fue en ese escenario que el rector Iván Chambuleirón designó a la licenciada en Física Sara Melul (actual integrante del GEH UTN) como directora del Centro de Investigaciones Tecnológicas (CIT). Su visión sobre el rol de la tecnología en la sociedad se acoplaba perfectamente a la misión de la UTN: preparar profesionales que no solo dominaran la técnica y la tecnología, sino que también comprendieran su impacto en la sociedad en el marco de un proyecto de Universidad con el desarrollo de la industria nacional como eje central.
Recuerda Sara Melul:
“Mi recuerdo más emotivo de aquellos días está ligado a los trabajos de campo que nuestros estudiantes de ingeniería realizaban en algunas fábricas textiles de la Municipalidad de San Martín, mediante un convenio firmado entre ambas partes. Siguiendo un riguroso protocolo de trabajo, de cuya elaboración participó la UTN en conjunto con el Departamento de Medicina del Trabajo de la UBA, se controlaban los niveles de ruido a los que estaban expuestos los trabajadores. La tarea consistía en controlar que no estuvieran expuestos a más de 120 decibeles de ruido durante sus jornadas de trabajo.”

Carlos Rivas, graduado y docente de la UTN FRBA en los años 70, también compartió su recuerdo de aquella época:
Para garantizar a los trabajadores óptimas condiciones de trabajo se controlaban aquellas actividades que podían generar emisiones gaseosas particuladas, como por ejemplo el pulido de metales. Se tomaban muestras con un dispositivo ideado por el ingeniero Luis Mendiburu, director del Departamento de Ingeniería del Trabajo, con el sencillo mecanismo de invertir los burbujeadores de pecera. En lugar de burbujear hacia fuera, este dispositivo aspiraba el aire de manera que se introdujera luego en una ampolla con agua, que podía contener un reactivo químico o no, para humedecer las partículas que se quería controlar. Esto se realizó a través de un convenio de la UTN Facultad Regional Buenos Aires con Subterráneos de Buenos Aires, poniendo el foco en la detección de asbesto. Y también se trabajó con industrias metalúrgicas en las que se realizaban tareas de pulido de metales con la consiguiente emisión de partículas. Fue un esfuerzo por aplicar la tecnología para proteger la salud y brindar bienestar a los trabajadores.
Sin embargo, aquellos años también estuvieron marcados por la tragedia. Muchos de nuestros estudiantes, que con tanto entusiasmo participaron en esos proyectos, cayeron más tarde víctimas de la represión ilegal. Recuerdo con dolor el caso del estudiante Oscar Miranda, detenido-desaparecido en el año 1977 y del ingeniero Luis Mendiburu, asesinado por la Triple A el 27 de septiembre de 1974. Sus historias, como las de los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos en nuestro país son un faro en la lucha de un pueblo por un mundo más inclusivo con memoria, verdad y justicia. A pesar de las adversidades, la UTN perseveró en su misión de formar profesionales comprometidos con la sociedad. En medio de la tormenta política, la universidad se mantuvo firme, convirtiéndose en un foco de resistencia y esperanza para muchos hasta su intervención y cierre en octubre de 1974.
Hoy, al mirar hacia atrás, siento orgullo por haber sido parte de esa historia y del legado que podemos dejar para que las actuales generaciones de estudiantes puedan construir su presente, contando con toda la información de lo ocurrido en el pasado.
El recuerdo de aquellos años nos muestra la importancia de rescatar la memoria, la verdad, la solidaridad, la justicia social y la lucha constante de un pueblo que dijo: ¡NUNCA MÁS!
A continuación, presentamos uno de los documentos rescatados por el GEH UTN.
El primer ejemplar de la revista “Tecnología para la Liberación”, que circulaba en esos años, y que incluimos aquí en formato pdf. Pueden acceder al documento completo clickeando en la imagen de la tapa.
En la página 6 encontrarán una entrevista al ingeniero Gomítolo, director hasta el año 1973 del CIT de la UTN FRBA.

*El Grupo de Estudios Históricos de la Universidad Tecnológica Nacional.